Hygge. La felicidad en las pequeñas cosas

20.10.2017

Recientemente he terminado de leer el libro 100% recomendado de Meik Wiking, director del instituto de investigación sobre la felicidad en Dinamarca, un político que con 33 años vio la necesidad de crear este centro para investigar por qué su país encabezaba casi siempre las listas de países del mundo más felices. "Desde entonces mi carrera y mi trabajo consisten en averiguar tres cosas: cómo medir la felicidad, por qué unas personas son más felices que otras, y cómo mejorar la calidad de vida".

En este libro se explica detalladamente cómo Dinamarca tiene una palabra para medir esta felicidad, se llama Hygge (y se pronuncia /Hyu-gah/). Cualquier acción, ropa, momento, estancia, día de la semana o incluso estación puede ser Hygge, es un sustantivo que se puede transformar en adjetivo y verbo. (Este viernes vamos a hacer Hygge, ¿te vienes?). 

Principalmente, viniendo de un país nórdico en el que la mayor parte del año hace un frío que pela, es de entender que tener momentos Hyggelig, implica estar calentitos. Esto es Hygge, la descripción de warm pero con un añadido de happiness, el bienestar. Delante de una chimenea, con unas velas encendidas, un par de amigos, una taza de té, un trozo de tarta y una película o un juego de mesa y que fuera esté lloviendo. Esta descripción es, por lo que he entendido del libro, el momento más Hygge que puedas tener, aunque si es época de Navidad, ya es la bomba! 

Desde la explicación del por qué de las velas, hasta recetas de vino especiado o tartas a planes Hygge para cada mes del año, el libro viene a mostrarnos cómo sí es que es verdad que la felicidad está en nuestro interior, en nuestra forma de ver el mundo y pasar tiempo con nuestros familiares y amigos y nosotros mismos. 

"Todo lo que brilla y es caro no es Hygge", este término se aleja de fiestas multitudinarias en cruceros, copas de champán y diamantes. (Realmente, ¿para qué los queremos?). Lo bonito de la vida es hacer que todos los que tienes a tu alrededor se sientan bien, que todos participen de las conversaciones, que todos sean protagonistas, sin presumir de logros propios que hacen sentir al resto en inferioridad. Al final, se trata  abreviando mucho, del arte de crear intimidad, del confort de nuestro alma, del placer de la presencia de cosas reconfortantes, de la unión acogedora. 

Todas estas premisas de Hygge, se pueden trasladar a nuestro hogar para hacerlo más Hyggelig y ser más felices. Lo primero y ante todo, bien lo explica el libro, es la iluminación, apaga las luces, huye de la iluminación blanca de la N.A.S.A. y cambia las bombillas por unas con menor temperatura (colores más amarillos casi naranjas. En los paquetes de bombillas viene indicado con un número y la letra K. intenta que éste número sea menor de 3000K.).

Otro tema es buscar en tu casa un rincón que puedas transformar en Hygge, no es complicado ni hace falta mucho espacio, intenta que esté cerca de una ventana donde te puedas sentar a leer tranquilo tu libro favorito mientras bebes un poco de té o chocolate caliente o comes un trozo de tarta. (Al tema de los dulces le dan mucha importancia, ellos son de "viva el azúcar") y rodéate de mantas y texturas naturales como la madera (ya lo decía antes, si brilla, no es Hygge). 

Por último, reúnete con los amigos en casa, organiza cenas o comidas, barbacoas, que cada uno lleve algo y cocinad juntos, nada de ser el mejor anfitrión y poner todo por delante. Si todos participan de la preparación de los alimentos, todos serán más felices. Ten preparados algunos juegos de mesa o películas para verlas en compañía, no hace falta que sean actuales, así podréis hablar y comentarlas sin que nadie pierda el hilo. 

La única desventaja que le veo a tanto Hygge es el clima que tenemos en España, o por lo menos al sur. Aquí no hace frío, no tenemos la necesidad de quedarnos en casa y hacemos mucha vida en la calle, en los bares, con la música alta y luces de colores. ¡Aquí siempre es verano!. Para contrarrestar hay que intentar por lo menos, un par de veces en invierno, alquilar una casa en la sierra y pasar allí el fin de semana. Rodeados de naturaleza, encender la chimenea y desconectar.