Interiorismo 2.0 "La organización es la clave del éxito" parte I

11.09.2017

En este post voy a escribir sobre la organización de una vivienda, de las tareas domésticas y cómo afecta esto a las relaciones personales y a la felicidad de los individuos. Está todo relacionado. 

Numerosos estudios afirman que la felicidad se consigue cuando lo que pensamos está en armonía con lo que decimos y hacemos. Cuando hay un equilibrio. 

Dificilmente una persona que desea estudiar medicina será feliz si la obligan a ser ama de casa, de hecho hace poco pasó, una jóven hindú se quitó la vida por no poder estudiar la carrera de sus sueños. Podríamos pensar que es capricho, que es exagerado. Pero no, la vida es corta y está para vivirla

¿Necesitamos cubrir nuestras necesidades para ser felices?, hay personas que tienen la necesidad de tener un buen coche y con él se ven felices. Trabajan duro para poder conseguirlo. Otros lo son con una cena y una buena conversación. Cada uno tiene una escala de valores y todas son respetables. Es más, respetarlas nos hace más flexibles y tolerantes

La pirámide de Maslow, nos describe la jerarquía de las necesidades humanas, determina cuales son las necesidades básicas de las personas y cómo adquieren más felicidad o bienestar cuando estamos satisfechos. Las primeras son las más primitivas, comer, dormir..básicas para sobrevivir, ya que sin estas necesidades cubiertas definitivamente nos resultaría muy difícil. ¿Pero están relacionadas con la felicidad? Una persona que no tiene cubiertas estas necesidades, ¿es de manera automática un infeliz? Según el psicólogo Rafael Andréu, en su libro las gafas de la felicidad, nos asegura que todas las personas tenemos lo necesario para ser felices y que esto no depende de lo que tengamos o dejemos de tener, sino en cómo vemos el mundo

Una persona sin recursos, un vagabundo, ¿está condenado a no ser feliz por su condición? No, al contrario, en uno de los capítulos del libro, cuenta cómo hemos de imaginarnos despojados de todo, material o inmaterial. Imaginarnos sin casa, sin ropa, sin comida.. por supuesto sin televisión, móviles o tablets y sin familia, sin amigos. Sin nada más que nosotros mismos. ¿Seríamos unos infelices? Todo depende de nuestra postura, ¿no sería una oportunidad brillante de empezar de cero? ¿de ser nosotros mismos? sin obligaciones, sin prejuicios, sin ataduras, sin condiciones. Poder ayudar a otras personas en nuestra misma situación, ser voluntarios. Si bien es verdad que esto está enfocado a personas que vivan en ciudades con recursos. Un vagabundo en Madrid, tiene si quiere, las necesidades cubiertas de comida y descanso gracias a muchas asociaciones e instituciones. No es lo mismo que vivir en Angola.

Aunque parezca mentira, todo esto está relacionado con el interiorismo, con la educación del hogar, con cómo vivimos nuestras casas, con la felicidad. 

Partimos de la base sabiendo que el interiorismo es un híbrido entre la arquitectura y la psicología. La arquitectura tiene mucho también de psicología, pero mas el interiorismo. Interactúa directamente con emociones y sentimientos de los usuarios. Los interioristas conocemos recursos técnicos que hacen cambiar las sensaciones con las que percibimos los espacios. Podemos literalmente hacer llorar a una persona al entrar en una habitación o hacer que se sienta en el paraiso. Podemos crear tensión solamente con un bote de pintura y cinta de carrocero. (como ejemplo, las formas geométricas con ángulos pronunciados, como los triángulos no equiláteros, provocan estrés, al cerebro le cuesta procesar estas figuras y nos hace estar en tensión. Si llenamos la habitación de elementos puntiagudos y líneas oblícuas nadie saldrá relajado aunque estén ahora tan de moda) Los colores también determinan estados de ánimo, favorecen conversaciones o relaciones. No solo hay efectos visuales, el interiorismo también abarca olores, sonidos, texturas, sabores..todos los sentidos se pueden potenciar o silenciar según nuestro objetivo. Una terraza con el murmullo de un caño y una dama de noche no sería lo mismo si no estuvieran. Todo dependerá de lo que queramos transmitir. 

Por todo esto y más (que seguiremos hablando en la parte II de esta serie de entradas del blog), decimos que el interiorismo influye de manera directa en cómo nos sentimos en las estancias. Si bien antes decíamos que la felicidad sólo depende de la visión que tengamos, de las gafas que llevemos puestas, el sentirnos bien y confortables en segunda instancia depende de nuestro entorno, del interiorismo, paisajismo, urbanismo..

Hace poco leía un artículo en el que afirmaban que el diseño de un espacio influye de manera directa en la adquisición de conocimiento y en la convivencia y como le decia a uno de mis profesores del máster en este tweet, yo lo extendería a todos los espacios, sobretodo a espacios sanitarios, los pacientes se recuperarían mejor. Los hospitales privados que cuidan más estos detalles, tienen mejor relación con sus pacientes y se recuperan antes. Las personas se comportan de manera distinta en un espacio cuidado y otro que no. Da igual cual sea su condición o su educación. Una sala de esperas de un hospital normal no se recibiría igual por los pacientes que si esperaran en otro tipo de estancias  Y esto es interiorismo. Igual que los hospitales infantiles tienen salas de escáner especiales para los niños para facilitarles el proceso. 

Cualquier negocio que haya tenido el trabajo de un interiorista detrás, estará mejor enfocado a sus clientes, a obtener más beneficios. Porque el interiorismo no es solo colocar lámparas y sillas bonitas. (Para gustos, los colores), el interiorismo es un proceso, el estudio de unas necesidades, conocer a los indiviuduos que van a usar esos espacios, conocer unas condiciones previas para ejecutar una idea con resultados definidos y determinados. 

Todo esto se traslada al hogar, (obviamente, si no, para qué este tocho ¿no? XD) Nuestro hogar es el lugar donde vamos a pasar la mayor parte de nuestras vidas y el orden en una vivienda, la organización, afecta de manera directa a los habitantes de la misma. 

De esto sabe muy bien Rosa Pich, una barcelonesa madre de 18 hijos, en su casa, aunque no lo creais, hay orden. Las tareas del hogar se realizan entre toda la tropa. Cada uno según su edad puede hacer determinadas tareas, pero esta organización, lo que realmente transmite son unos valores de responsabilidad, compromiso, constancia y disciplina. 

Todos los niños se hacen su cama antes de ir al colegio o la universidad. Si llegan por la tarde y no está hecha, saben que no merendarán hasta que la hagan, es disciplina, algo muy útil en el futuro laboral. Una persona que no está acostumbrada a mantener rutinas diarias en cuidado personal, higiene, en limpieza u organización de su espacio, será muy difícil que sea eficaz en el trabajo, cuando tienes costumbres y rutinas diarias, administras mejor tu tiempo, haces las tareas en menor tiempo y de manera automática, sin darle importancia ni mayor relevancia y esto te permite emplear el tiempo libre en las cosas que te gustan, en disfrutar.

Como ejemplo, si tienes la rutina o el hábito de levantarte y meterte en la ducha, hacer la cama y desayunar, de manera automática, has realizado unas cuantas tareas diarias sin casi enterarte. Sin embargo, si te levantas, vas a la cocina a desayunar, pones la tv, recoges la cocina, pones una lavadora, enciendes el ordenador y te pierdes.. te das cuenta que son las 12 del medio día y sigues en pijama. Para la persona que tiene un horario de trabajo diario no es ningún problema porque a diario tendrá su rutina antes de ir al trabajo, y sabe que llegar a casa por la tarde y que la cama esté sin hacer no mola, así que la hace por la mañana. Pero para el estudiante, el que trabaja en casa o desde casa o los jubilados o desempleados, la falta de disciplina puede generar un desorden que estresa, el cerebro tarda más en procesar los espacios desordenados, los juzga como sucios, desagradables. Y una casa desordenada siempre parecerá sucia aunque esté limpia. 

Una persona además que tiene tareas pendientes por hacer, no será feliz. No todo el rato. Bajo el concepto de felicidad que decíamos antes, las personas felices son las que mantienen el equilibrio entre lo que piensan, lo que dicen y lo que hacen. Si no haces las cosas que dices que vas a hacer, creas un conflicto entre tus ganas y el resultado final. 

Si quieres hacer una tortilla, no vale con sacar las patatas y las cebollas, hay que hacerla. Por mucho que dejes los huevos batidos, si no completas todos los pasos, cuando llegue la cena no tendrás tortilla, te frustrarás, los ingredientes se estropearán por estar tanto tiempo ahí fuera en la encimera un día y otro y otro.. Una lista de pequeñas tareas no realizadas crea realmente estrés, se empiezan a acumular quehaceres y al final genera infelicidad. Después siempre decimos eso de "no me da la vida"

Uno no descansa igual la siesta sabiendo que tiene una pila de 4 lavadoras por planchar y dos más por tender. Lo mejor es hacer las cosas según van surgiendo, sin darle mayor importancia. Si ves que no llegas, que no tienes tiempo, organízate mejor. No dejes de hacer las cosas por falta de ganas. Haz que tu cuerpo tenga ganas hasta para planchar. Mentalízate que puede ser una actividad gratificante, tendrás la ropa planchada y lucirás mejor que si vas con la ropa arrugada. No hagas tareas pensando que son una tortura. Disfruta hasta cuando limpies el baño. Piensa en la siguiente ducha que vas a darte con el baño reluciente. Si decides limpiar el baño dos veces a la semana, márcate esos días y haz que sean rutina al igual que te lavas los dientes. Casi como un robot, que sea mecánico, pero disfrutándolo. Si un día no lo haces no pasa nada, porque el resto de días sí que lo has hecho. Al igual que la persona que come siempre sano, porque un día se almuerce una pizza no va a engordar de manera significativa, o el que come siempre mal, porque un día coma una ensalada no va a adelgazar absolutamente nada. Con el orden pasa lo mismo, si no te entrenas para ser ordenado todos los días, tu casa siempre va a estar desordenada (¡porque el desordenado eres tu! No vale ordenar un día a la semana porque ya tienes tal acumulación de trastos que no ves el suelo, mañana volverás a dejar ahí las cosas porque no has definido un sitio para dejar el bolso cuando llegas. Te hace falta organización). Lo que cuenta es la continuidad, la constancia. Ser perseverante. Organízate como quieras pero hazlo! Tu vivienda lo agradecerá, y en primera instancia tu bienestar. Tendrás una sensación constante de equilibrio, de amplitud (siempre es bueno organizarse, pero más bueno es tirar/donar/reciclar todo lo que no hayas usado en el último año). Si no haces este tipo de ejercicios, al final te vuelves vago, procrastinador, pasivo.. Vivir en desorden deja mucho que desear en las personas y ya no digamos los que no mantienen una rutina diaria de higiene. Si un adolescente no es capaz de mantenerse a sí mismo limpio, aseado, sus pertenencias ordenadas y cuidadas, en el futuro, cuando tenga que trabajar será una persona distraída, olvidadiza, le costará gestionar tareas, se le acumularán los trabajos...

La organización temprana, desde niños es una constante que tenemos que inculcar, aporta valor. Nos hace ser más atentos, observadores, disciplinados, metódicos...pero sin pasarse. Que los casos de personas obsesivas con el tema del orden también abundan. En youtube hay muchos canales donde sus influencers dejan ver su trastorno compulsivo del orden. No hace falta pasarse. Lo único que necesitamos es hacernos a la idea de que es algo que nos beneficia y que hay que hacerlo, por lo tanto, vamos a disfrutar haciéndolo. Como el refrito de cualquier guiso, es imprescindible y hay que hacerlo, hay que limpiar y ordenar y cuanto antes lo hagas, antes tendrás tiempo libre para hacer lo que realmente te gusta. 

En el siguiente post de la saga del orden, hablaremos de cómo organizarnos para las tareas específicas