¿Quién tiene la culpa? Somos idiotas. 

24.06.2017

Todos los días salgo a andar más o menos una hora a paso ligero. Trabajo (o eso intento) desde casa y necesito salir a diario para despejarme y tener una rutina. En invierno suelo hacerlo por mi pueblo, la calzada emite el poco calor que ha podido acumular durante el día y no hace tanto frio si voy entre las casas. En el momento que salgo a la zona de marismas es brutal el frío que hace. Estoy a la intemperie. En verano la cosa cambia. Hace calor. Ahora mismo hay 40 grados, es 24 de Junio y estamos con aviso naranja por calor. Ayer leí que el sur de EEUU se preparaba para recibir una ola de calor en los que van a llegar a los 52ºc. En España, algunos centros educativos habían permitido que los alumnos faltasen a clase esta última semana por la ola de calor que sufrimos la semana pasada ya que los niños se estaban derritiendo en las clases. Muchos de estos centros han solicitado la instalación de aires acondicionados en las aulas para estos casos. No les falta razón, estar a 15 de Junio con las temperaturas que estamos teniendo tan altas metidos en una habitación con 30 personas más, y 5 horas seguidas donde además de no derretirse tienen que estar concentrados... Les han contestado que no, "que dañaría el planeta"

No le falta verdad a esa contestación, pero los colegios, los profesores, los alumnos y los padres están que echan chispas. Eso pone de mal humor a cualquiera. Pensar que todo se reduce a política, favores, intereses y que precisamente estas personas tienen aire acondicionado en sus despachos y en sus centros de trabajo.

O todos, o ninguno.

Este post llevo pensándolo muchísimo tiempo, no sabía cómo enfocarlo, pero el calor en este caso, me ha ayudado. Estoy muy interesada en todos los temas de reciclaje, cambio climático, sostenibilidad... Más que nada porque me parecen que tienen tantísimo sentido común, que no aprovechar estos conocimientos y todo lo que se investiga al respecto para mejorar y mantener el planeta mejor de cómo está, me parece de idiotas.

Hace no mucho una amiga me decía que ella no recicla, que eso es tarea del ayuntamiento, que ella ya pagaba impuestos para eso. No querida, es tarea de todos.

De todos.

Por parte de los consumidores, que deben tener una actitud responsable, reduciendo el consumo, reciclando todo lo que puedan y reutilizando todo lo que se les ocurra. No podemos comprar un bote de aceitunas y al gastarlo tirarlo a la basura y luego ir a Ikea a comprar un bote "bonito" para guardar las nueces. Mira, no. Si quieres pinta el bote de aceitunas, pero no compres más de lo que necesitas, ¿no? Es de idiotas.

Por parte de los ayuntamientos, que deberían facilitar a los ciudadanos zonas de reciclaje, contenedores para reciclar, servicios de recogidas de basura, podas, muebles... Pero además, debería facilitar la reutilización de estos productos que un ciudadano no quiere y otro puede necesitar. En Alemania, algunas ciudades tienen unas "givebox" son cajas/habitaciones donde las personas dejan de manera particular lo que no necesitan, desde ropa hasta comida. Y el que necesita un abrigo o una silla, puede pasar por allí a ver si encuentra algo que le sirva. Esta es una buena iniciativa. Cada vez que voy al punto limpio de mi municipio a dejar piezas de ordenadores, baterías, móviles viejos... Ahí se quedan, acumulándose al sol. No aprovechar todos estos desperdicios es de idiotas.

Por parte de las empresas e instituciones, además de obligar el uso de papel reciclado para todo, de promover el cambiar la iluminación incandescente o halógena a led, apagar luces en habitaciones vacías, apagar ordenadores, aires acondicionados, impresoras cuando no se usan, en las horas del desayuno. Más de una vez he pasado por la delegación de educación de mi ciudad y he visto oficinas vacías con ventanas abiertas y aires acondicionados encendidos. Con lo fácil que es apagar lo que no se utiliza y que además de gastar recursos económicos, daña el planeta. Me parece tan básico, que no hacerlo es de idiotas.

Hace no mucho leía que Ferrari jamás dejará de fabricar coches de gasolina. No quieren saber nada de los diésel y mucho menos de los eléctricos. Pues esta empresa tendrá que cerrar sus puertas no dentro de mucho. El uso de los combustibles fósiles como el carbón o el petróleo está en vías de extinción. Como Ferrari, cualquier empresa que a día de hoy no quiera subirse al tren de las renovables dejará de producir y todos sabemos lo que les pasa a las empresas que dejan producir y por lo tanto, de vender.

Lo más sorprendente no es que hasta hoy en nuestro país se rechace el uso general de las renovables. Vivimos en España, un país con cantidades industriales de horas de sol y no las aprovechamos como deberíamos, somos una península, estamos rodeados de costas de las que podríamos sacar provecho a la energía mareomotriz, a la energía eólica y no las aprovechamos como deberíamos.

Decenas de países se nos adelantan ya en consumo de energía solar y lo extraño es que esos países son todos los del norte de Europa, (wtf!) también en consumo de cualquier otra energía que no sea de centrales eléctricas o nuclear. En Suiza, por petición popular, han decidido terminar con la energía nuclear para promover el consumo de renovables. En Alemania ya lo hacen, Francia está construyendo carreteras solares, Finlandia compra basura a otros países para producir biomasa, China ha construido el mayor campo de placas solares del mundo (aunque ellos ya tienen los índices de contaminación más altos del mundo, han empezado a plantear soluciones)

¿Qué hacemos en España? Prospecciones para buscar petróleo, además de eso, nada. Somos idiotas.

Quiero dar las gracias a las empresas privadas que investigan y promueven la tecnología con los mínimos recursos económicos.

Hasta ahora los gobiernos han apoyado siempre a las grandes empresas energéticas debido a que los puestos con cargos están ocupados a antiguos compañeros de partido. No veo mal que una empresa privada quiera contratar a personas que han llevado una vida pública y pueden aportar muchísimos contactos y referencias, distinto es que se aprovechen de su situación para recibir ayudas, subvenciones y favoritismos políticos y a costa de dinero público. Temas de debate político aparte, gracias a las redes sociales (sobretodo twitter) ahora se conoce todo de todos. Desde las fechas de un concierto hasta cuando una empresa despide a un trabajador.

En nuestro país, de pandereta para muchos, orgullo para otros. Tenemos, a mi parecer, una forma muy peculiar de hacer las cosas. Los hay que se desviven por hacer funcionar las cosas, que realmente son honrados y buenos, son pocos, pero los hay. Y digo que son pocos, porque cuando conoces al resto de personas que trabajan a tu alrededor, te das cuenta que estás haciendo el idiota. La gran mayoría no es altruista. Sólo mira por su ombligo y por el de los que tiene al lado. Por su familia y por sus intereses. Por acumular contactos, influencia y dinero para "ser mejor que el de al lado". Y lo malo, es que si no eres así, te toman por idiota. Y cualquiera que se precie, tiene su pequeño orgullo y cómo va a ser menos que el de al lado. Parece que si no te aprovechas de todo, eres idiota. De coger folios o bolis de tu oficina, de hartarte hasta más no poder en las comidas de empresa porque "paga el jefe", de usar el móvil de empresa para asuntos personales, de usar coches oficiales para ir de compras, de usar tarjetas con dinero público para comer con los colegas... Y así. A mayor o menor escala. Unos hacen fotocopias del libro de texto de su hijo, otros se van de vacaciones a costa de su puesto de trabajo. Y si no lo aprovechas, eres idiota. ¡A vivir que son dos días! Ese es nuestro lema.

Todo esto está relacionado con nuestra cultura, los pueblos, el "qué dirán", "la vieja del visillo", el sentirnos inferiores a nuestros vecinos ("cómo no voy a comprar un bolso -que no me puedo permitir- si fulanita lo tiene", "cómo no van a ir 400 personas a la comunión de mi hijo si a la de menganito fueron 380") Somos así, somos idiotas, vivimos pensando en qué pensará el resto.

De momento, por las redes sociales estamos conectados con el resto del mundo y vemos qué se hace en otras ciudades, países y continentes. Y algunos sí que se fijan en lo bueno, en las investigaciones y formas de consumo que hay en otros países. En las nuevas costumbres. En cómo se construye.

Hay en Francia una empresa que vende ladrillos fabricados en madera reciclada para que uno mismo se construya su casa cumpliendo con estándares térmicos y sostenibles. La oleada de viviendas passive house que empiezan a desarrollarse en nuestro país de manera particular.

¿Por qué solo los particulares y las empresas privadas son los que avanzan en estas materias?

Los arquitectos municipales deberían no sólo recibir una sanción si a día de hoy no aplican conocimientos sostenibles en sus edificios sino que además deberían ser despedidos de sus puestos de trabajo, así sin más. Así de radical, si no, es que somos idiotas.

Tenemos todas las herramientas al alcance de nuestras manos, conocimientos, tecnología, aplicaciones y números que indican que construir de manera sostenible es más económico a la larga y el ahorro que generan estos edificios compensa con creces. Pero hay que invertir desde el principio.

Pagar un poco más por unas carpinterías de PVC en vez de unas de aluminio (descarto automáticamente las de madera o hierro), no proyectar de manera eficiente el acondicionamiento térmico, desde revestimientos y aislamientos en fachada así como techos o fachadas vegetales. A mi entendimiento, no hacerlo es de idiotas.

Esto sí que es no aprovechar lo que tenemos. La capacidad de hacer las cosas mejor que nuestros vecinos. Si el sol es gratis, ¿por qué no vamos a aprovecharnos? Si plantar césped en un techo nos resuelve el acondicionamiento térmico y además es bueno para el clima, ¿por qué no vamos a aprovecharnos? Si incluir ventanas de PVC me ahorra el aire acondicionado, ¿por qué no vamos a aprovecharnos?

El cómo construir un edificio que sea tan eficiente que no necesite aires acondicionados ni calefacción. Sobretodo los edificios públicos. Si los hacen en Noruega y no necesitan calefacción, en España también los podemos hacer para que no necesiten refrigeración, ¿o no? Hace no mucho cambiaron todas las farolas de los municipios con menos de 10000 habitantes a LED, ¿a nadie se le ocurrió que fueran solares? Idiotas.

El problema que presentan las ciudades con las altas temperaturas se resolvería con solo plantar más árboles, la vegetación refresca. El hormigón de las calzadas y edificios tiene la brillante capacidad de absorber el calor durante el día y emitirlo por la noche, en verano es imposible dormir sin un ventilador o aire acondicionado a todo meter, estamos gastando electricidad por no plantar más árboles en las aceras o tener césped en nuestras azoteas. (Odio eterno a quien inventó el césped artificial, why? Estás poniendo un suelo de plástico, que además de no refrescar y contaminar y ser antinatural, emite calor, ¡es plástico!)

Ahora en verano tengo que salir a andar a una zona por la que se empieza a construir. Son todo pinares y arbustos. Hay fresquito cuando pasas por las zonas que menos casas hay. Se nota el cambio de temperaturas. Los árboles refrescan el clima. España es el país de la Unión Europea con más biodiversidad cuenta con 10.000 especies de plantas, de las cuales 6.500 son plantas autóctonas y 1.500 endémicas. ... A estos datos hay que sumarle el caso de las islas Canarias, las cuales cuentan con más de 500 especies endémicas, ¿no vamos a aprovecharlo?

¿Quién tiene la culpa?

Siempre pensé que era de los ayuntamientos, de los gobiernos que no miraran por la naturaleza y el medio ambiente y sólo atienden a sus bolsillos. Pero cada vez más, empiezo a pensar que la culpa es de los arquitectos, y en menor medida de los consumidores, de los ciudadanos. De todos nosotros.

Si un cliente particular le pide a su arquitecto que quiere una vivienda sostenible, el arquitecto debe hacer el proyecto de una vivienda sostenible. Pero si el cliente pide una vivienda estándar, y con cliente particular también englobo a cualquier promotor, ya sean constructoras o instituciones. Si una institución gubernamental quiere hacer un nuevo museo o polideportivo o edificio de viviendas de protección oficial ¿no está en el deber del arquitecto, proyectar un edificio sostenible? Hace 30 años no teníamos los conocimientos en esta materia como a día de hoy. Pero ya que los tenemos, ¿no los vamos a aprovechar?

Ahí lo dejo por hoy.