Contra la ola de calor, ¡ciudades verdes!

03.08.2018

No vengo a hablar de que los béticos serían más felices con tanto verde sobre las ciudades, ni de los horrores de las plantas y céspedes artificiales que se están poniendo tan de moda por su bajo mantenimiento (que ya hablaremos de esto..), quiero contar sobre las bondades de las ciudades verdes y de su correcta gestión

Ni que decir tiene que desde que me he mudado a vivir al norte de España, dejando atrás una Andalucía cálida y muy mediocre en cuanto a presupuestos sociales se refiere, he descubierto la generosidad de la naturaleza, como apremia a los montes y montañas, sin menospreciar a esa Sierra de Aracena o Sierra Nevada, la Alpujarra o Grazalema.. Aquí no hay riegos automáticos!

Esta ola de calor y todas las que están por venir se pueden relacionar con el cambio climático que muchos todavía niegan y otros demonizan. La naturaleza está siempre en constante cambio, siempre evoluciona, siempre se supera. 

Estamos empezando a ver periodos de fuertes lluvias, fuertes desertizaciones, fuertes terremotos, fuertes... cada vez los fenómenos naturales son más fuertes, más destructivos. De manera personal, se me ocurre que al igual que cuando nos contagiamos con algún virus nuestro cuerpo lucha para sobrevivir, en este caso, la naturaleza está en lucha constante para salir adelante y dejar atrás tantísimos residuos y balancearse, recuperar el equilibrio. 

La naturaleza es majestuosa, tenemos que ayudarla, a nuestra tierra, a nuestro planeta, es nuestra casa y no tenemos otra a dónde ir..

Con la sobrepoblación y envejecimiento que tenemos a día de hoy en muchas de las ciudades más importantes, la vida natural es inviable con la vida urbana. La única forma sería dejar de construir, dejar de expandirnos, dejar de reproducirnos y esto no puede ser. Nuestra condición humana no es esa. Pero sin embargo, como humanos y seres pensantes (algunos más que otros), podemos adaptarnos. Somos la única especie que adecuamos el entorno a nuestra forma de vida en vez de evolucionar nosotros con el medio en el que nos encontramos. Si tenemos frío nos abrigamos y si tenemos calor, encendemos el aire acondicionado y MEEEC! aquí viene el primer error, el aire acondicionado es el enemigo número uno. No quiero provocar con esto hostilidades en Sevilla o Córdoba, pero si las calles y edificios estuvieran bien acondicionadas, casi no haría falta el aire acondicionado, ¿qué, no me crees? 

Estas imágenes futurísticas parecen sacadas de alguna película de ciencia ficción, pero (y espero) son algunas de las construcciones que se realizarán dentro de algunas decenas de años y todas tienen algo en común, la vegetación

De momento, por Europa nos estamos conformando con intentar reducir los niveles de CO2, algunos países ya tienen leyes que establecen la obligatoriedad de incluir techos vegetales en las nuevas construcciones,  sería de más ayuda también no construir tanto y sí rehabilitar, aprovechar espacios en desuso para seguir proliferando, pero eso ya son opiniones personales. 

Como referentes más actuales podemos encontrar este tipo de imágenes más recientes y que igualmente aportan todos los beneficios que podemos encontrar en las ciudades "naturalizadas". 

Dicen que en esta vida hay que tener un hijo, escribir un libro y plantar un árbol. ¿Alguna vez has plantado un árbol? Los niños de esta generación electrónica te dirán que en algún juego de realidad virtual, si. Esto no debería ser así. La vida real es bien distinta a la virtual. 

Hace tiempo mi ayuntamiento pidió la colaboración ciudadana para implementar mejoras sociales. Entre otras muchas, una de las principales que desarrollé fue la idea de que todos los colegios tengan un programa de concienciación urbana-natural. Se trata de que los infantes desarrollen según sus capacidades y cursos, una serie de excursiones productivas en las que planten algún tipo de árbol o planta. Los que estén en pre-escolar pueden poner su lenteja en un vaso de yogur con algodón y cuidarla durante el curso, en primaria tener algún tipo de huerto urbano en el patio del colegio o parque municipal y en secundaria y bachillerato el compromiso de aprender de jardinería, podas, trasplantes y sobre todo, de repoblación forestal. No hace falta desbancar a las asignaturas "importantes" con un recreo al mes, podría ser suficiente..Con una planta o árbol nuevo por cada curso de cada niño, las mejoras serían más que notables. Pero hace falta conciencia en la clase política y presupuesto. Y aquí mejor que no entremos. 

Si pensamos ahora mismo, en plena ola de calor, el día además más potente, con ciudades que rozan los 44º C..no se nos ocurre salir a la calle, ¿no?  Piensa en esa imagen de una calle en la ciudad a las cuatro de la tarde un 3 de agosto, como reza el trending topic, #calorMortal, pues bien, ahora imagina edificios con azoteas llenas de plantas, de árboles, terrazas con macetas, balcones con enredaderas y césped, pero del de verdad, del natural. Bares con paredes vegetales, aceras con SOMBRA, ese frescor que solo proporcionan los árboles. Calles llenas de vegetación, frescas

Las plantas pueden bajar hasta 10º la temperatura en verano y mantenerla en invierno. Las plantas absorben la luz solar, el 50 % se absorbe y reflejan el 30 %; esto ayuda a crear un clima más frío y agradable. En ambientes interiores esto significa que se requiere un 33 % menos de aire acondicionado, que a su vez significa un ahorro de energía. Una cubierta vegetal también tiene una influencia positiva sobre el clima en las inmediaciones de su edificio y sobre la temperatura general de la ciudad. En general, esto significa una reducción de 3 °C de la temperatura de la ciudad.

Los tejados vegetales además tienen la ventaja de purificar el aire, absorben el CO2 que desprenden los vehículos y lo transforman en oxígeno!, proporcionan una reserva de agua de lluvia. Una cubierta vegetal absorbe el agua de la lluvia a través de las plantas, del sustrato y de la lámina de drenaje. Esto retarda la descarga de la lluvia al sistema de alcantarillado, purifica el agua de lluvia y también se evapora a través de las hojas de las plantas. Así que, todo ello, ayuda a estabilizar el nivel de las aguas subterráneas, reduce la carga máxima en el sistema de aguas residuales y disminuye el riesgo de inundaciones.

Los techos vegetales aumentan la eficiencia de los paneles solares ya que reducen la temperatura del tejado. Gracias a este techo más fresco, la eficiencia de los paneles solares es más alta y, por lo tanto, reduce los costes energéticos totales. Reducen además los niveles de ruido exterior e interior de los edificios. Actúan como una barrera de sonido en el edificio. Absorben el ruido y proporciona así un ambiente más silencioso, tanto dentro como fuera de su edificio. Muy importante es también la barrera contra el fuego que proporcionan, las plantas contienen de forma natural una gran cantidad de humedad. Con una cubierta vegetal se crea una capa natural resistente al fuego, en su casa o en un edificio de oficinas. Las cubiertas de zonas expuestas a fuertes vientos, los tapices vegetales precultivados garantizan que el sustrato no será arrastrado durante una tormenta. Ofrecen a la cubierta una capa superior, sólida y resistente contra la erosión también. 

Además, alargan la vida útil de los tejados ya que protegen la impermeabilización y los materiales del tejado de las influencias externas como el sol, la lluvia, el viento y las fluctuaciones de temperatura, y duplica o triplica la vida útil de su techo hasta 60 años o incluso más. Recuperará la inversión en su cubierta vegetal de 8 a 21 años solamente. Aumenta el valor de la propiedad, pero esto ya es especulación y no me interesa. Sí que me interesa el aumento de la biodiversidad que se genera en este tipo de tejados. El Sedum, las plantas y flores silvestres o las plantas huésped para insectos polinizadores proporcionan un hábitat para aves, mariposas e insectos, especialmente en la ciudad donde predomina el hormigón y el asfalto. 

Aumentan los niveles de bienestar de las personas (y esto se puede ver reflejado en las personas que viven en el campo). Vivir y trabajar en un entorno verde tiene un efecto positivo sobre el bienestar de las personas. El verde da sensación de relajación y reduce el estrés. El verde estimula una recuperación más rápida de los pacientes, lo que implica una estancia hospitalaria más corta. La tolerancia de las personas al dolor es mayor en un entorno verde. Esto también se conoce como «entorno de curación». Trabajar o vivir en un entorno verde une a las personas. Un entorno verde tiene un efecto positivo sobre la cohesión social en los barrios. Las áreas con más zonas verdes sufren menos agresiones, violencia y vandalismo.

Desde esta web siempre apoyaremos la sostenibilidad, la gestión inteligente del medio ambiente y promocionamos la responsabilidad que tenemos los ciudadanos de mantener nuestro entorno mejor de como lo hemos encontrado. 

Si vives en un edificio con más vecinos, puedes proponer a tu comunidad en tu próxima reunión, el uso de las azoteas para cultivar vuestro propio huerto o plantas. La satisfacción de recolectar unos tomates maduros y comerlos en compañía no tiene precio. Si te preocupa o inquieta el futuro, intenta aportar tu granito de arena. Reduce el consumo al máximo (yo de momento he borrado mi cuenta de Aliexpress e intento comprar solo lo imprescindible con lo que llaman ahora armarios cápsula), reutiliza todo lo que puedas y recicla absolutamente todo lo demás! No nos hacen falta la mayoría de las cosas para ser felices ni mucho menos para vivir, el aire limpio sin embargo, si ;)